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7 MALOS HÁBITOS PARA NUESTRA PIEL



En ocasiones, un simple gesto que para nosotros es inofensivo y cotidiano, puede perjudicar el estado y la salud de nuestra piel. Aquí os dejo unos ejemplos:


  1. No limpiarnos la piel adecuadamente:


    Por la mañana necesitamos preparar nuestra piel para la aplicación de crema hidratante. Mientras dormimos también sudamos, la piel acumula impurezas y, aunque no se realice de manera tan exhaustiva como en la rutina de noches, es fundamental que se encuentre bien limpia para aplicar nuestra crema hidratante, que por supuesto, tendrá factor de protección solar sin importar la época del año en la que nos encontremos.


    Por la noche realizaremos una rutina de limpieza más minuciosa, y servirá para eliminar los restos de maquillaje, protección solar, impurezas tanto propias como ambientales... Este es el momento del día perfecto para realizar la doble limpieza de la que hablaremos en futuros posts.


  2. Usar el jabón de ducha para limpiarnos la piel del rostro


    Muchas veces por comodidad tendemos a utilizar productos poco adecuados para la piel del rostro. Un clásico es usar un gel de ducha o incluso champú. Es muy importante tener en cuenta que la piel de la cara tiene una PH diferente a la piel de otras zonas del cuerpo, por lo que es muy importante utilizar un producto específico.

    Existen numerosas formas cosméticas: bálsamos, geles, leches limpiadoras… y cada una se adapta a una tipología de piel, por lo que lo más adecuado sería dejarnos asesorar por un profesional, aunque como consejo general podríamos recomendar productos en formato leche limpiadora suave, que se retire fácilmente con agua y muy importante, no deje la piel tirante.


  3. Hacer deporte, ir a la playa o a dormir sin desmaquillarnos

    Desmaquillarse de manera adecuada es una de las reglas básicas para una buena rutina diaria. Debemos tener en cuenta que por la noche la piel se regenera, respira por lo que no desmaquillarnos a diario, hacerlo mal, ir a la playa o a hacer deporte maquilladas puede llevar a que nuestros poros se obstruyan, que aparezca acné, envejecimiento prematuro, deshidratación e incluso problemas en nuestros ojos o labios por acúmulo de bacterias.


  4. No usar una crema de día y una de noche


    Usar la misma crema para los dos momentos del día no es un error garrafal en nuestra rutina diaria, pero si es importante recordar que:


    - Nuestra crema de día debería de tener siempre SPF , sin importar la época del año en la que nos encontremos.


    - Por las noches nuestra piel se regenera, por lo que deberíamos irnos a fórmulas más nutritivas y ricas en principios activos como pueden ser los retinoles. Como alternativa, podemos utilizar aceites o sérums como el Midnight Elixir de Oskia que nos van a aportar todos los nutrientes necesarios.


  5. No hidratar la piel a diario


    Es un simple gesto y nuestra piel lo agradece enormemente. Estará más suave, con mejor aspecto y lo que es más importante, más flexible.

    En el caso de la piel del cuerpo, la mejora en la flexibilidad de la piel nos ayuda a prevenir la aparición de las temidas estrías, por lo que durante el embarazo la hidratación es más que recomendable. Un buen producto es nuestra crema corporal Rich Body Moisturiser de Esse

    Con respecto al rostro, es importantísimo la hidratación diaria y por supuesto que esta tenga una protección solar sin importarnos la época del año en la que nos encontremos.


  6. No beber la suficiente agua


    La hidratación de la piel no sólo consiste en aplicar cremas o sérums, depende directamente de la cantidad de agua que ingerimos a diario. Nuestra piel es el órgano más extenso que tenemos y cuando nuestro cuerpo necesita un aporte extra de hidración recurre a ella. Por eso beber la cantidad de agua suficiente al día:


    -Aumenta la elasticidad y la firmeza de la piel: El agua mantiene las células de la piel hidratadas y firmes, evitando la flacidez y mejorando la elasticidad natural. 


    -Retrasa el envejecimiento: Una piel hidratada es más resistente y retrasa la aparición de líneas finas y arrugas, luciendo más joven y con un aspecto más liso.


    -Mejora el tono y la luminosidad: Al aumentar el flujo sanguíneo y eliminar toxinas, la piel luce un tono más uniforme y saludable.


    -Ayuda a prevenir el acné y las manchas: Beber agua ayuda a limpiar las toxinas acumuladas en el cuerpo, lo que puede reducir la aparición de acné. También ayuda a equilibrar el contenido de lípidos y agua de la piel.


    -Calma irritaciones: La hidratación adecuada ayuda a mantener la barrera protectora de la piel (manto hidrolipídico), lo que la hace más resistente a irritaciones y agresiones externas.


    -Facilita la reparación celular: Una piel bien hidratada se repara más rápidamente de daños, como pueden ser los causados por el sol.


  7. Exfoliar la piel e irnos directamente a tomar el sol:


    Cada vez menos, pero aún hay personas que creen que depilarse o realizarse una exfoliación antes de exponerse al sol no resulta dañino... pero cuidado, con la exfoliación y con la depilación eliminamos las células muertas y dejamos la piel ligeramente desprotegida, pudiendo hacer que esta esté mucho más sensible. No esperar un mínimo de 24h puede hacer que nuestra piel esté mucho más reactiva, se irrite y nos quememos con mucha más facilidad, haciendo que puedan quedar manchas en la piel.


 
 
 

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